El sector agrario tiene entre sus señas de identidad el ser uno de los sectores estratégicos en cualquier país. El sector agroindustrial representa, de forma directa, el 23% de la economía de Almería, frente al 5% que supone en el total de la actividad económica española.
 
La formación profesional agraria aporta numerosos beneficios no sólo al sector primario, sino a la industria auxiliar asociada a la agricultura y por ende a la sociedad en su conjunto:
 
  1. Mejora de la cualificación técnico-profesional de los futuros agricultores y profesionales de la industria auxiliar, contribuyendo así al crecimiento económico.
  2. Contribuye a mejorar el rendimiento de las explotaciones. Los alumnos aprenden a disminuir los costes de la producción sin que ello afecte a la producción final.
  3. Cuidado del entorno. Aprendiendo la importancia del mantenimiento de un entorno saludable para el desarrollo de la actividad favoreciendo las prácticas culturales respetuosas con el medio ambiente.
  4. Aumento en la competitividad del sector: la formación profesional aporta una ventaja competitiva de los países con mayores costes de producción frente a los países con menores costes de producción.
  5. Innovación: la formación profesional aporta al sector productor capacidad para el desarrollo de nuevos productos y servicios basándose en el conocimiento y experiencias que aporta la formación.
  6. Cohesión social: la formación profesional aporta al sector agrario una mayor riqueza social, haciendo que el entorno cultural de la actividad agraria sea más activo, eficaz y rico en la prestación de la amplitud de servicios que el sector puede precisar.
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