La dirección y gestión moderna de empresas hortofrutícolas requiere de creciente profesionalidad. La velocidad de los cambios de tecnologías, de mercados y precios, las nuevas formas de organización comercial, son factores que someten a las empresas agrarias a ajustar el control de producción, compras, ventas y resultados financieros.
 
En un entorno volátil, la gestión del cambio tecnológico, la introducción de innovaciones, la experiencia y profesionalidad de los recursos humanos o la seguridad alimentaria desde el campo hasta lineal de frutas y hortalizas en el supermercado se vuelven un imperativo para el productor y para el comercializador en nuestro sector agrario más exportador.
 
La Formación Profesional para el Empleo (en adelante F.P.E.) integra en uno solo los anteriores programas de Formación Profesional Ocupacional y de Formación Continua. Según el art. 2.1 del Decreto 335/2009 por el que se regula la Ordenación de la F.P.E en Andalucía: “La Formación Profesional para el Empleo está integrada por el conjunto de instrumentos y acciones que tienen por objeto impulsar y extender entre las empresas y las personas trabajadoras ocupadas y desempleadas una formación que responda a sus necesidades y contribuya al desarrollo de una economía basada en el conocimiento”.
 
La adaptación, en un entorno económico dinámico y globalizado como el nuestro, se erige como una herramienta indispensable para que las empresas y profesionales del sector agrario mantengan o aumenten su competitividad aprovechando las oportunidades y evitando las amenazas que surjan.
 
Asimismo, pretende mejorar la empleabilidad de los trabajadores, especialmente de aquellos colectivos que tienen mayores dificultades de acceso al mercado laboral o de mantenimiento en él.
 
Desde nuestra experiencia, sabemos que la formación del capital humano es el único camino para poder adaptarse con éxito a estos cambios.
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